Cuernavaca, Mor. — Info360. La Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción (FECC) de Morelos enfrenta un rezago histórico que refleja la fragilidad institucional frente a los delitos de cuello blanco en el estado. De acuerdo con datos de la organización Morelos Rinde Cuentas, entre 2018 y 2024 se iniciaron 3,810 carpetas de investigación, de las cuales el 96 % permanece sin sentencia.
El escenario es preocupante: alrededor de 2,970 expedientes están aún en integración y apenas el 3.9 % ha logrado llegar a los tribunales con una sentencia condenatoria, mientras que un marginal 0.4 % terminó en absolución. Estas cifras evidencian una impunidad casi total en los casos vinculados a actos de corrupción.
Cambio de mando en la FECC
Ante este panorama, el pasado 2 de mayo de 2025 el Congreso local designó a Leonel Díaz Rogel como nuevo fiscal anticorrupción, en sustitución de Juan Salazar Núñez. Díaz Rogel es Doctor en Derecho por el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM), además de contar con especialidades en criminalística y derecho procesal penal por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
Previo a este nombramiento, se desempeñaba como Visitador General de la Fiscalía General del Estado, lo que le otorgó experiencia directa en la supervisión de procesos internos y en la evaluación del desempeño ministerial.
Auditorías, reestructuras y promesas
Al asumir el cargo, Díaz Rogel anunció una revisión exhaustiva de las carpetas rezagadas, además de auditorías internas y la posibilidad de llevar a cabo una reestructura dentro de la institución para destrabar investigaciones que llevan años estancadas.
Asimismo, ya forma parte del Comité Coordinador del Sistema Estatal Anticorrupción de Morelos, donde tendrá que trabajar de la mano con organismos ciudadanos para fortalecer la cultura de la denuncia y la transparencia gubernamental.
La deuda con la justicia
Aunque la llegada de Díaz Rogel ha sido recibida con expectativas positivas, la magnitud del rezago y la falta de resultados en los últimos seis años representan un desafío monumental. Si las promesas de auditorías y depuración interna se cumplen, podrían marcar un antes y un después en la lucha contra la corrupción en Morelos.
Por ahora, la justicia sigue en deuda con miles de morelenses que esperan que los casos de corrupción no terminen engavetados en el archivo del olvido.
































