Bruselas apunta contra el acceso desigual al mercado chino, mientras Pekín consolida su liderazgo en tecnología médica.
La Unión Europea (UE) ha dado un paso firme hacia la protección de sus intereses comerciales al anunciar restricciones para empresas chinas en las licitaciones públicas de dispositivos médicos. La decisión se basa en una investigación que evidenció prácticas discriminatorias por parte del gobierno chino, que dificultan la entrada de fabricantes europeos al gigantesco mercado asiático.
Según los hallazgos de la Comisión Europea, cerca del 87% de las licitaciones públicas en China entre 2017 y 2024 incluyeron barreras directas o indirectas contra productos médicos extranjeros. Estas medidas van desde complejos procesos de certificación hasta cláusulas que favorecen explícitamente a fabricantes nacionales.
En este contexto, la UE ha invocado por primera vez el Instrumento de Contratación Pública Internacional (IPI), una herramienta diseñada para garantizar condiciones equitativas en el acceso a mercados extranjeros. El objetivo es claro: presionar a Pekín para que abra su mercado de forma justa, tal como se espera de las empresas extranjeras que operan en territorio europeo.
La medida llega en un momento en que China se consolida como potencia en tecnología médica. Con el respaldo de su política industrial “Hecho en China 2025”, el gobierno ha promovido que al menos el 70% de los dispositivos utilizados en hospitales provengan de fabricantes locales. Como resultado, el mercado chino de dispositivos médicos alcanzó un valor de 179.000 millones de dólares en 2023, posicionándose como el segundo más grande del mundo, solo detrás de Estados Unidos.
Desde Pekín, la Cámara de Comercio de China ante la UE expresó su «profunda decepción», argumentando que las empresas europeas gozan de un acceso considerable al mercado chino. No obstante, Bruselas considera que las restricciones son proporcionales y están encaminadas a restablecer un marco de competencia leal.
Esta tensión se suma a otros roces comerciales entre ambas potencias, en un contexto global marcado por un creciente proteccionismo y la redefinición de alianzas económicas estratégicas.
































