José “Pepe” Mujica, una de las figuras más queridas y respetadas de la política latinoamericana, falleció el 13 de mayo de 2025 a los 89 años. El exmandatario uruguayo perdió la batalla contra un cáncer de esófago que le fue diagnosticado en 2024 y que en los últimos meses se complicó tras afectar también al hígado. Rodeado de sus seres queridos en su casa de Montevideo, Mujica se despidió del mundo con la misma sencillez con la que vivió.
Nacido en 1935 en Montevideo, Mujica fue mucho más que un político: fue guerrillero, prisionero, presidente y, sobre todo, un símbolo de coherencia. En los años 60 se unió al movimiento Tupamaros, por lo que pasó casi 15 años encarcelado durante la dictadura militar, muchos de ellos en condiciones inhumanas y de aislamiento. Sin embargo, al recuperar la libertad en 1985, dejó atrás las armas para incorporarse al Frente Amplio, desde donde inició una carrera política que lo llevó a ocupar la presidencia de Uruguay entre 2010 y 2015.
Durante su mandato, Mujica impulsó profundas reformas sociales, como la legalización del matrimonio igualitario, la despenalización del aborto y la pionera regulación del mercado de cannabis. Sin embargo, su mayor legado fue su forma de ejercer el poder: sin ostentación, viviendo en su chacra rural, conduciendo su viejo Volkswagen Beetle y donando buena parte de su salario presidencial.
Su autenticidad y filosofía de vida lo convirtieron en una figura admirada en todo el mundo. Mujica defendía una política centrada en el bienestar colectivo, la justicia social y el consumo responsable. “Pobres no son los que tienen poco, sino los que necesitan infinitamente mucho”, fue una de sus frases más célebres. También dijo: “El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes son realmente”, un principio que lo acompañó hasta el final.
Con su partida, América Latina pierde a un referente moral, un líder que demostró que se puede gobernar con principios y vivir con humildad. José Mujica deja un legado que trasciende fronteras y generaciones, y que sigue inspirando a quienes creen que otra política, más humana, es posible.
Entre sus frases más recordadas se encuentran:
- «No vivas temblando frente a la muerte. Acéptala como los bichos del monte.»
- «Pobres no son los que tienen poco, sino los que necesitan infinitamente mucho.»
- «El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes son realmente.»
José Mujica deja un legado imborrable como símbolo de coherencia, humildad y compromiso con los más desfavorecidos.
































