Cuernavaca, Morelos, 26 de mayo de 2025 — Más de 20 mil personas salieron a las calles de Cuernavaca este sábado en la undécima edición de la Marcha por la Paz, convocada por la Diócesis de Cuernavaca y liderada por el obispo Ramón Castro Castro. Vestidos de blanco, con flores, veladoras y pancartas, los asistentes clamaron por el fin de la violencia y la inseguridad que afectan gravemente al estado.
La caminata inició a las 9:00 a.m. desde la iglesia de Tlaltenango y concluyó en la Catedral de Cuernavaca. Durante el recorrido, los manifestantes elevaron oraciones, cantaron himnos religiosos y pidieron justicia por las víctimas de la violencia. El evento reunió a colectivos de víctimas, familias de personas desaparecidas, organizaciones civiles, académicos y ciudadanos que exigieron acciones urgentes de parte de las autoridades.
Una exigencia colectiva
En su intervención, el obispo Castro —quien también preside la Conferencia del Episcopado Mexicano— denunció la creciente infiltración del crimen organizado en las estructuras gubernamentales y lamentó la descomposición social en el país. “Nuestra sociedad está herida. Ya no podemos callar ante la corrupción, la violencia y la impunidad”, expresó frente a una multitud congregada en la plaza central.
Herramientas ciudadanas para la búsqueda de desaparecidos
Como parte de la jornada, se presentó el “Buzón de la Paz”, una iniciativa que busca recopilar información anónima que pueda contribuir a la localización de personas desaparecidas. La herramienta pretende involucrar a la ciudadanía en tareas de memoria, justicia y búsqueda.
Violencia en paralelo
Mientras se desarrollaba la marcha, en distintos puntos de Cuernavaca se reportaron robos de vehículos y un ataque armado contra un policía en el municipio de Temixco, lo que refuerza el sentimiento de inseguridad generalizado entre los habitantes del estado.
Una marcha que se consolida
La Marcha por la Paz, que se realiza desde hace más de una década, se ha convertido en un referente de resistencia civil y espiritual ante la violencia que ha marcado a Morelos. Su convocatoria trasciende lo religioso, articulando a víctimas, familias y sectores organizados que buscan soluciones reales ante la crisis de seguridad.
Con esta movilización, Morelos envía un mensaje claro: la sociedad exige paz, justicia y un alto a la indiferencia de las autoridades.
































