Este 1 de mayo, México fue escenario de movilizaciones masivas en defensa de los derechos laborales. En distintas ciudades del país, miles de personas salieron a manifestarse con una consigna clara: el trabajo digno no puede seguir siendo una promesa aplazada. Desde el corazón de la Ciudad de México hasta los centros industriales del norte, las voces de los trabajadores resonaron en unidad y resistencia.
Zócalo lleno, agenda laboral pendiente
En la capital, el Zócalo volvió a ser punto de encuentro de sindicatos, organizaciones sociales, colectivos feministas y trabajadores independientes. La marcha, que partió desde distintos puntos como el Monumento a la Revolución y Tlatelolco, estuvo marcada por pancartas que exigían salarios justos, condiciones laborales seguras y el fortalecimiento de los derechos colectivos.
A pesar de los avances en materia salarial durante los últimos años, los manifestantes coincidieron en que el aumento al salario mínimo sigue siendo insuficiente frente al encarecimiento de la vida. “No queremos limosnas, queremos justicia”, gritaban trabajadores del sector educativo mientras avanzaban por Avenida Juárez.
Jornadas largas, sueldos cortos
Uno de los reclamos más presentes fue la necesidad de frenar la precarización laboral. Representantes del sector salud, trabajadores del hogar, repartidores y obreros expresaron su inconformidad con los contratos temporales, la informalidad y la falta de seguridad social.
“La realidad es que muchos trabajamos más de 10 horas al día y no tenemos acceso a prestaciones básicas. Eso no es empleo, es explotación”, denunció un trabajador de una plataforma de reparto.
Feminismo y juventud al frente de la protesta
Las mujeres y jóvenes jugaron un rol central en las manifestaciones. Colectivos feministas denunciaron la persistente brecha salarial, la violencia de género en los espacios laborales y la falta de políticas que garanticen la conciliación entre la vida laboral y familiar. “Sin igualdad no hay justicia laboral”, leía una pancarta portada por trabajadoras del sector textil.
Los jóvenes, por su parte, criticaron el acceso limitado a empleos formales y bien remunerados, señalando que el futuro del país está en riesgo si no se generan oportunidades reales para las nuevas generaciones.
Más allá de la conmemoración: exigencias concretas
Entre las principales demandas, los trabajadores exigieron:
- Un salario mínimo verdaderamente suficiente.
- Mejores condiciones de jubilación.
- Mayor fiscalización para evitar abusos laborales.
- Reconocimiento y derechos para trabajadores informales y de plataformas digitales.
- Fortalecimiento de los tribunales laborales.
Además, hubo un llamado contundente al gobierno federal para consolidar una política laboral con perspectiva social, que escuche a quienes día a día sostienen la economía del país con su esfuerzo.
El trabajo como derecho, no como mercancía
Este Día del Trabajo dejó en claro que la lucha de la clase trabajadora en México sigue viva. Más allá de banderas políticas, lo que une a quienes marcharon este 1° de mayo es la demanda de condiciones laborales que dignifiquen la vida.
La calle habló. Ahora, le toca al Estado responder con políticas que no solo reconozcan al trabajo como motor de desarrollo, sino que lo protejan como derecho humano fundamental.































