Ciudad de México, 20 de julio de 2025 — México se ha consolidado, una vez más, como el país más peligroso de América Latina para ejercer el periodismo. Según Reporteros Sin Fronteras (RSF), al menos nueve periodistas han sido asesinados entre enero y julio de este año, un promedio de casi dos por mes.
La mayoría de las víctimas trabajaba en medios locales y comunitarios, cubriendo temas sensibles como crimen organizado, corrupción, violencia política y desapariciones. Entre los casos más recientes se encuentran los de Calletano de Jesús Guerrero y Ronald Paz Pedro, periodistas asesinados en Guerrero, así como José Carlos González Herrera, atacado en Michoacán.
Violencia e impunidad, fórmula letal
RSF y diversas organizaciones defensoras de la libertad de expresión alertan que la impunidad es la regla y no la excepción en estos crímenes. Las investigaciones, cuando existen, no llegan a esclarecer a los autores intelectuales ni ofrecen justicia a las familias.
Además, el contexto de inseguridad ha provocado zonas de silencio informativo: regiones donde ningún periodista se atreve a reportear por temor a represalias. Estados como Guerrero, Michoacán, Veracruz y Puebla figuran como focos rojos para la prensa.
Alerta internacional
RSF ha exhortado al gobierno mexicano a fortalecer el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, y ha pedido al poder judicial actuar con firmeza ante la violencia sistemática. Sin embargo, hasta el momento, no se han registrado avances significativos.
La organización también señaló que México es el único país que no está en guerra donde se asesina de forma tan constante a periodistas.
Libertad de prensa bajo asedio
A los asesinatos se suman ataques digitales, amenazas legales, hostigamiento y censura. La organización Artículo 19 ha denunciado un aumento en las agresiones contra comunicadores, particularmente desde instancias gubernamentales o ligadas al poder local.
En lo que va del año, se han registrado además casos de inhabilitación arbitraria de periodistas, despidos por presiones políticas y una creciente estigmatización desde sectores oficiales.
Reflexión
La violencia contra periodistas en México no solo es un ataque directo a la vida humana, sino también a la libertad de expresión y el derecho a la información. En un país que se dice democrático, es inaceptable que informar sea una sentencia de muerte.
¿Hasta cuándo se permitirá que la verdad sea silenciada a balazos?






























