Ciudad de México, 8 de mayo de 2025 — La Comisión Permanente del Congreso fue escenario de un fuerte intercambio entre legisladores de Morena y del PRI, luego de que el diputado morenista Alfonso Ramírez Cuéllar señalara a los gobiernos del PRI y del PAN como responsables de la creación del Fobaproa y su conversión en deuda pública, una carga económica que —dijo— sigue afectando a millones de mexicanos.
Ramírez Cuéllar criticó con dureza el llamado “rescate bancario”, argumentando que fue un acto de complicidad entre el poder político y los intereses financieros durante los años noventa, y que hoy representa una herida abierta para la economía nacional. “Ese endeudamiento no lo decidieron los mexicanos, pero lo siguen pagando cada año”, afirmó desde la tribuna.
La respuesta no tardó. Rubén Moreira, coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, acusó a Morena de usar el Fobaproa como bandera política sin ofrecer soluciones reales. En su intervención, presentó cifras recientes sobre el crecimiento de la deuda pública durante el actual sexenio, asegurando que el gobierno de la autollamada “cuarta transformación” también ha comprometido el futuro financiero del país.
El tono subió cuando Moreira propuso cancelar el pago anual del Fobaproa —que ronda los 50 mil millones de pesos— y redirigir esos recursos a sectores urgentes como salud, educación e infraestructura. La propuesta fue vista por legisladores de Morena como un intento de deslindarse de responsabilidades históricas.
La discusión no solo evidenció la persistente división entre las principales fuerzas políticas del país, sino que también revivió uno de los temas más polémicos de la historia económica reciente de México. Aunque han pasado más de dos décadas desde que se convirtió la deuda bancaria en deuda pública, el Fobaproa sigue siendo una cicatriz política que ninguno de los partidos parece dispuesto a dejar atrás.































