La marcha del 2 de octubre en CDMX dejó 123 heridos y actos violentos. Se reabre el debate: derecho a la manifestación sí, pero sin violencia.
La marcha del 2 de octubre: memoria y protesta
Cada año, miles de personas salen a las calles de la Ciudad de México para conmemorar la masacre de Tlatelolco de 1968, un hecho que marcó a toda una generación y que aún exige justicia y memoria.
En 2025, la marcha volvió a concentrar a colectivos estudiantiles, organizaciones sociales y familiares de víctimas de violencia. Sin embargo, la jornada también estuvo marcada por excesos y violencia que desviaron la atención del mensaje principal.
El saldo: 123 personas heridas y saqueos en comercios
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la movilización dejó 123 lesionados:
- 94 policías, tres de ellos en estado grave.
- 29 civiles, entre ellos periodistas que fueron agredidos mientras cubrían los hechos.
Además, se reportaron saqueos en joyerías del Centro Histórico, ataques con petardos, bombas molotov y daños a mobiliario urbano, atribuibles a grupos encapuchados vinculados al llamado bloque negro.
Derecho a la manifestación: lo que dice la ley
El derecho a la libre manifestación está protegido en la Constitución mexicana y en tratados internacionales de derechos humanos. Esto significa que toda persona puede protestar sin temor a represión.
Sin embargo, la violencia no está amparada por este derecho, pues atenta contra la seguridad de terceros y desvirtúa la protesta social. Como señalan especialistas en derechos humanos, protestar no significa justificar el vandalismo.
El posicionamiento del gobierno
El titular de la SSC, Pablo Vázquez, aseguró que la mayoría de los manifestantes se expresaron de manera pacífica y que los incidentes violentos fueron responsabilidad de grupos minoritarios que buscan deslegitimar la marcha.
“Respetamos y protegemos el derecho a la manifestación, pero no podemos permitir actos violentos que pongan en riesgo la vida de civiles, periodistas y policías”, declaró.
El reto: protestar sin violencia
La marcha del 2 de octubre es un recordatorio de la importancia de la memoria histórica y de la libertad de expresión en México. No obstante, también refleja el desafío de garantizar protestas pacíficas sin que deriven en hechos violentos.
El Estado tiene la obligación de proteger tanto a quienes se manifiestan como a quienes no participan, evitando caer en represión, pero también en permisividad frente a actos vandálicos.
El mensaje es claro: manifestarse es un derecho, pero la violencia no puede ser parte de la protesta. La memoria del 2 de octubre exige dignidad, respeto y un espacio libre de agresiones, donde las demandas sociales sean escuchadas sin ser opacadas por el vandalismo.






























