La relación comercial entre México y Estados Unidos enfrenta una nueva tensión tras la decisión del gobierno estadounidense de suspender por 15 días la importación de ganado vacuno, caballos y bisontes vivos procedentes de territorio mexicano, debido a la detección del gusano barrenador del Nuevo Mundo en regiones del sur del país.
La medida, anunciada por el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), fue justificada como una acción preventiva para evitar el ingreso de esta peligrosa plaga a su territorio. El gusano barrenador, erradicado en Estados Unidos desde hace más de medio siglo, puede causar graves daños a la salud de los animales al invadir tejidos vivos. El reciente brote en Oaxaca y Veracruz ha encendido las alarmas, aunque dichos estados están a más de mil kilómetros de la frontera norte.
Desde el gobierno mexicano, la respuesta fue inmediata. El titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Julio Berdegué, calificó la decisión como “unilateral y desproporcionada”, subrayando que existía un acuerdo previo entre ambas naciones para enfrentar este tipo de contingencias mediante cooperación técnica, no restricciones comerciales abruptas.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum lamentó lo que consideró una reacción exagerada por parte de EE.UU. y defendió la labor sanitaria del país: “México no es piñata de nadie. Hemos respondido con responsabilidad y transparencia ante este brote”.
El sector ganadero mexicano advierte que la suspensión puede generar pérdidas significativas, afectando a una industria que exporta más de mil millones de dólares anuales solo en ganado vivo. También señalan que la medida podría sentar un mal precedente para futuros episodios sanitarios.
Mientras tanto, el USDA indicó que revisará la suspensión cada 30 días y mantendrá el diálogo con autoridades mexicanas para monitorear la evolución del brote y garantizar la seguridad sanitaria sin interrumpir innecesariamente el comercio bilateral.
































