Ciudad de México, 20 de julio de 2025 — Las tensiones entre México y Estados Unidos han escalado en el sector aeronáutico. Washington ha advertido que impondrá represalias comerciales si el gobierno mexicano no revierte las restricciones impuestas a aerolíneas estadounidenses, como la relocalización de vuelos de carga del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA).
La disputa amenaza con afectar nuevas rutas, operaciones comerciales clave y la alianza estratégica entre Delta Air Lines y Aeroméxico, una de las más importantes en el corredor aéreo México–EE. UU.
¿Qué exige EE. UU.?
El Departamento de Transporte de EE. UU. (DOT) acusa a México de violar el Acuerdo de Transporte Aéreo bilateral, al restringir el uso de slots (horarios de despegue y aterrizaje) en el AICM y obligar a las aerolíneas de carga a operar desde el AIFA, que aún no cuenta con la infraestructura necesaria para igualar al aeropuerto capitalino.
En respuesta, Washington advirtió que, si no se revierten estas medidas, podría:
- Bloquear nuevas rutas solicitadas por aerolíneas mexicanas a EE. UU.
- Suspender la inmunidad antimonopolio de la alianza Delta–Aeroméxico, afectando su cooperación en rutas, tarifas y operaciones conjuntas.
- Imponer mayores controles a los vuelos chárter mexicanos.
¿Por qué es importante?
La alianza Delta–Aeroméxico representa una red binacional de más de 24 rutas y cerca de 800 millones de dólares en ingresos anuales. Su suspensión afectaría a miles de pasajeros, encarecería los boletos y reduciría la conectividad aérea entre ambos países.
Además, las aerolíneas mexicanas podrían enfrentar mayores barreras para expandirse en el mercado estadounidense, justo cuando el país se prepara para recibir millones de visitantes durante la Copa Mundial 2026.
Contexto del conflicto
Las medidas tomadas por México comenzaron en 2023, cuando el gobierno federal ordenó el traslado de vuelos de carga del AICM al AIFA, argumentando saturación y necesidad de descentralización. No obstante, EE. UU. ha calificado la medida como una práctica discriminatoria, al no haber sido negociada bajo los términos del acuerdo bilateral.
La administración de Joe Biden considera estas restricciones parte de un patrón proteccionista, en un contexto donde también han surgido tensiones en sectores como el acero, el tomate y los vehículos eléctricos.
Fecha límite
El DOT ha dado a las aerolíneas mexicanas hasta el 29 de julio para presentar sus horarios de vuelos al mercado estadounidense. Si no hay un cambio de política por parte del gobierno mexicano, podrían activarse sanciones de inmediato.
El conflicto aéreo entre México y EE. UU. abre un nuevo frente de tensión en la relación bilateral. Más allá de lo técnico, está en juego la conectividad, competitividad e imagen internacional de México de cara a eventos globales. La decisión que tome el gobierno mexicano en los próximos días será clave para evitar una ruptura con consecuencias económicas y diplomáticas mayores.































