El Gobierno federal proyecta ingresos tributarios por 6.2 billones de pesos y apuesta por cerrar espacios a la evasión sin crear nuevos impuestos; Hacienda prevé un crecimiento económico de entre 1.5% y 2.5% para 2027.
El Gobierno de Claudia Sheinbaum decidió jugar una carta distinta para fortalecer las finanzas públicas en 2027: recaudar más sin anunciar, por ahora, nuevos impuestos.
El Paquete Económico 2027, entregado al Congreso de la Unión, coloca en el centro de la estrategia una mayor fiscalización, el combate a la evasión y elusión fiscal y una ofensiva contra el llamado huachicol fiscal, además de modificaciones a las reglas del Impuesto Sobre la Renta (ISR).
La apuesta es considerable.
Hacienda calcula obtener 6.2 billones de pesos en ingresos tributarios durante 2027, un incremento de 5.9% respecto al cierre estimado para este año.
Con ello, los ingresos provenientes de impuestos representarían 15.9% del Producto Interno Bruto, una proporción que el Gobierno considera histórica.
Pero detrás de las cifras hay una pregunta inevitable:
¿Puede el Gobierno aumentar sustancialmente la recaudación sin una reforma fiscal tradicional?
Más impuestos, pero sin crear nuevos impuestos
La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que el Paquete Económico 2027 no contempla nuevos impuestos ni aumentos generalizados.
La estrategia consiste en hacer que quienes actualmente evaden o utilizan mecanismos para reducir artificialmente sus obligaciones fiscales terminen pagando lo que corresponde.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, explicó que las modificaciones al ISR buscan fortalecer la equidad tributaria y evitar mecanismos utilizados para disminuir la carga fiscal, particularmente mediante empresas factureras y deducciones que no corresponden a operaciones reales.
La administración federal también pretende ampliar gradualmente la base de contribuyentes y facilitar el cumplimiento voluntario.
En términos políticos, el mensaje es claro:
el Gobierno quiere obtener más recursos del sistema fiscal sin presentar una reforma que implique aumentar directamente las tasas que pagan los contribuyentes.
El huachicol fiscal, en la mira
Uno de los puntos más sensibles del paquete es el combate al huachicol fiscal.
El Gobierno pretende fortalecer la trazabilidad de las gasolinas y el diésel a lo largo de toda la cadena de suministro, desde su importación hasta su venta al consumidor.
La intención es impedir que combustibles sean introducidos al país bajo esquemas que permitan evadir el pago de impuestos correspondientes.
La medida adquiere especial relevancia porque el contrabando de combustibles se ha convertido en uno de los principales focos de atención de las autoridades fiscales y aduaneras.
La administración también busca utilizar herramientas de control para identificar con mayor precisión cuánto combustible entra al país, quién lo comercializa y si los impuestos correspondientes fueron efectivamente pagados.
El SAT endurece la vigilancia
La estrategia fiscal también apunta directamente contra las empresas que utilizan facturas falsas o declaran pérdidas de manera recurrente.
El Gobierno informó que, desde 2024, el SAT ha bloqueado a más de 38 mil empresas relacionadas con operaciones ficticias y ha realizado casi 2 mil auditorías a quienes adquirieron esos comprobantes.
Además, más de 120 mil empresas han declarado pérdidas durante los últimos tres ejercicios fiscales, situación que las autoridades consideran un foco de atención para revisar posibles mecanismos de evasión.
Por ello, el nuevo paquete plantea mayores controles sobre deducciones y pérdidas fiscales.
La lógica es sencilla: si el Gobierno no quiere aumentar las tasas impositivas, necesita conseguir que una mayor proporción de la actividad económica actualmente fuera del radar fiscal termine contribuyendo.
¿Cuánto espera recaudar México?
El Gobierno federal estima contar en 2027 con 10.6 billones de pesos de recursos totales.
De esa cantidad, alrededor de 9.1 billones corresponderían a ingresos presupuestarios, mientras que el resto provendría de otros mecanismos de financiamiento.
Dentro de los ingresos presupuestarios, los impuestos serían la principal fuente de recursos.
Hacienda proyecta un incremento de 7.2% en la recaudación del ISR y de 10.5% en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Esto significa que el Gobierno pretende obtener más dinero principalmente de dos vías:
mayor eficiencia recaudatoria y mayor fiscalización.
Una economía que crecería entre 1.5% y 2.5%
El Gobierno también presentó sus principales previsiones económicas para el próximo año.
Hacienda estima que la economía mexicana crecerá entre 1.5% y 2.5% durante 2027, después de una expectativa de crecimiento de entre 1% y 2% para 2026.
El escenario oficial contempla además:
- Inflación: 3%.
- Tipo de cambio: 18 pesos por dólar al cierre de 2027.
- Precio estimado de la mezcla mexicana: 61.8 dólares por barril.
- Producción petrolera: alrededor de 1.8 millones de barriles diarios.
- Déficit fiscal: 3.9% del PIB.
Este último dato será particularmente observado por los mercados y las agencias calificadoras, debido a la necesidad del Gobierno de continuar reduciendo el déficit sin frenar la inversión pública ni comprometer los programas sociales.
Salud, educación e infraestructura también están en la apuesta
La estrategia fiscal no se limita a incrementar ingresos.
El Gobierno proyecta destinar más de 1.1 billones de pesos a salud y 1.3 billones a educación durante 2027.
Además, contempla que la inversión física presupuestaria represente alrededor de 2.6% del PIB, con recursos dirigidos a infraestructura y proyectos destinados a mejorar la conectividad y la capacidad productiva del país.
La administración de Sheinbaum sostiene que la consolidación fiscal deberá avanzar sin sacrificar programas sociales ni proyectos de inversión.
El reto: recaudar más en una economía que crece poco
El gran desafío del Gobierno estará precisamente en conseguir mayores ingresos mientras la economía enfrenta un escenario de crecimiento moderado.
Una expansión del PIB de entre 1.5% y 2.5% no representa un escenario de fuerte aceleración económica.
Por eso, una parte importante de la estrategia depende de que el SAT pueda aumentar la recaudación sin generar una presión excesiva sobre empresas y contribuyentes cumplidos.
El Gobierno apuesta a que cerrar las puertas a la evasión, controlar las factureras, revisar las pérdidas fiscales y combatir el contrabando de combustibles permita obtener recursos adicionales sin recurrir a una reforma fiscal de gran calado.
Pero el Congreso tendrá ahora la última palabra.
El presupuesto que definirá la ruta de 2027
El Paquete Económico 2027 apenas inicia su recorrido legislativo.
La Cámara de Diputados y el Senado deberán analizar las propuestas de ingresos y gasto antes de su aprobación.
En el fondo, el proyecto plantea una apuesta política y económica muy concreta:
más vigilancia fiscal, más contribuyentes y mayor recaudación, pero sin anunciar nuevos impuestos.
El éxito de la estrategia dependerá de una variable que no aparece solamente en las cifras del presupuesto:
qué tan eficaz será el Gobierno para cobrar lo que hoy no se está pagando.
Porque para 2027, la batalla por los recursos públicos no sólo estará en cuánto gasta el Gobierno.
Estará, sobre todo, en cuánto dinero logra recuperar de una economía donde la evasión, la informalidad y el huachicol fiscal todavía representan miles de millones de pesos.































